ECOFEMINISMO

El plan de recuperación financiero de la UE carece totalmente de perspectiva de género, relegando los derechos de las mujeres a un pequeño capítulo dedicado a los “socialmente desfavorecidos”. Este plan financiero es el mero regreso a la “normalidad” anterior a la emergencia de la pandemia y planea continuar con las políticas neoliberales que se han impuesto con mayor violencia en las últimas décadas. Las mujeres no queremos esa normalidad.

La pandemia puso de relieve el fracaso de las políticas neoliberales vigentes en la Unión Europea y las profundas injusticias generadas por la economía capitalista, haciendo visible su incompatibilidad con la calidad de vida, la vida y el futuro de los seres vivos de este planeta. Y no tenemos otro en el que vivir. Es estrictamente necesario que el ecofeminismo sea el camino para la recuperación económica: poner los cuidados y la vida en el centro.

La crisis sanitaria ha demostrado, una vez más, que las tareas de cuidados son el centro de la vida, colocando en primera línea a las profesiones más feminizadas y necesarias (limpieza, alimentación, enfermería, psicología, farmacia, cajeras de supermercado, profesorado, atención a ancianos, etc) y ha llevado el foco a los hogares, donde el reparto de tareas, así como la conciliación y corresponsabilidad todavía son cuestiones pendientes.

El ecofeminismo es la conciencia ecológica y social del feminismo. Es saber que somos ecodependientes. El ser humano no está separado de la naturaleza ni del medio ambiente. Si colapsan nuestros ecosistemas naturales estamos abocadxs a la destrucción. El ecofeminismo es consciente de ese peligro, dependencia y pertenencia a la ley de la vida. Es un movimiento que conecta la explotación y la degradación del mundo Natural con la subordinación y la opresión de las mujeres.

Bicifestación, 7 de marzo de 2021

Ser ecodependientes significa que dependemos de un planeta con recursos limitados, que bajo una lógica patriarcal y capitalista se explota de manera similar y paralela a cómo se ha explotado el cuerpo de las mujeres. Nos encontramos ante un planeta extenuado por la acción humana, depredadora y egoísta. Esta situación requiere medidas urgentes para la supervivencia de nuestra especie y de otras muchas que son amenazadas por el modelo actual de producción y consumo.

Ser interdependientes implica que necesitamos del cuidado de otras personas en muchas etapas de la vida (infancia, vejez, enfermedad, etc.). Un cuidado que ha recaído socialmente sobre las mujeres, a menudo bajo una triple discriminación, ya que muchas de las mujeres que hoy realizan estas labores son mujeres migradas y racializadas. Cada vez hay más mujeres migrantes asumiendo trabajos de cuidados mal pagados, que, a su vez, dejan responsabilidades de cuidados en sus países de origen en manos de otras mujeres (hermanas, abuelas, hijas mayores…), conformándose así las denominadas cadenas globales de cuidados.

Los cuidados se han camuflado bajo la división sexual del trabajo desigual, donde la esfera reproductiva ha sido relegada a un segundo plano invisible, sin remuneración, derechos laborales ni reconocimiento social.

Nuestros cuerpos, como la naturaleza, son tratados de una forma inadecuada que tiene su origen en el sistema patriarcal que pretende dominar y subyugar territorios.

En el contexto de la pandemia se han revalorizado los roles de cuidado, totalmente desvalorizados. Este contexto también ha puesto en evidencia el maltrato y el extractivismo en la agricultura intensiva y en la ganadería industrial. Las dos actividades son depredadoras, tóxicas, dominantes y violentas con los animales. El ecofeminismo redefine la realidad, y nos pone gafas verdes y violetas. El ecofemismo propone revisar la concepción antropocéntrica del mundo y poner el foco en superar el androcentrismo y el sistema patriarcal.

La economía feminista propone ampliar la noción de economía y trabajo utilizada: no como los mercados capitalistas, que la reducen a los procesos de “producción” y distribución mercantil. Economía es generar recursos para satisfacer necesidades y crear condiciones para una vida digna de ser vivida. La economía de mercado permite colmar deseos, no satisfacer necesidades. La perspectiva ecológica demuestra la inviabilidad de la sociedad del crecimiento; y el enfoque feminista denuncia la lógica de la acumulación y el crecimiento como una lógica patriarcal y androcéntrica, oposición esencial entre el capitalismo y la sostenibilidad humana y ecológica, es decir entre el capital y la vida.

Todas las emergencias actuales (emergencia climática, social, feminista, migratoria, energética…son el resultado ineludible de un gobierno de las cosas que se orienta por el cálculo y la maximización de beneficios, frente a una organización guiada por el cuidado, la protección de todo lo vivo, la precaución o la cautela. El cambio climático, el declive de recursos, la contaminación, el ecocidio en definitiva, no son una sorpresa. Los feminicidios y las violencias machistas son el resultado de siglos de naturalización de la cultura patriarcal; la emergencia migratoria responde a un sistema que desde hace siglos se sostiene sobre la acumulación por desposesión y un racismo estructural que legitima la violencia y el despojo de los desposeídos… La emergencia civilizatoria es el resultado de decidir de forma mayoritaria con una racionalidad estrictamente contable”. Yayo Herrero, referente del activismo ecofeminista.

Decálogo Ecofeminista

Movilidad

1°.- Es urgente reorganizar el espacio público rompiendo con la jerarquía cochista que relega a personas a pie y ciclistas a un papel subalterno. El coche ocupa entre un 60 y un 70% de nuestras calles, siendo un medio de transporte privado y contaminante. ¿Por qué dejamos que tenga ese privilegio?

2°.- Apostamos por el transporte público e intermodal, favoreciendo los desplazamientos en bici. Es la fórmula más eficiente, menos contaminante y con mayor justicia social, puesto que garantiza la movilidad universal. Muchas mujeres optamos por esta fórmula por convicción, pero muchas otras lo hacemos por ser la alternativa más asequible, recordemos que la pobreza tiene rostro de mujer.

3°.- Queremos una ciudad ciclable, con infraestructura ciclista segura que permita que todo tipo de ciclistas (de toda edad, condición física, etc.) se muevan en bici sin temor al tráfico.

Se debeb hacer accesibles nuestras calles a todas las personas, independientemente de su diversidad funcional.

4°.- En el medio rural reclamamos mantener y mejorar las líneas de ferrocarril convencional. Queremos movernos por nuestro territorio metiendo nuestras bicis al tren.

5°.- En las líneas de autobús nocturnas solicitamos que se permitan las paradas a demanda. La calle y la noche también son nuestras, pero no somos ingenuas, queremos minimizar riesgos.

Ecología:

1°.- Es vital reconocer la situación de emergencia climática y poner manos a la obra para

reducir emisiones al máximo. Para ello necesitamos un modelo productivo que sitúe la vida y la supervivencia de los seres vivos que habitamos el planeta por encima del capital.

2°.- Nuestros sistemas de producción de alimentos deben avanzar hacia un modelo que respete:

-El equilibrio ecológico de la tierra

-Los derechos laborales de las trabajadoras del campo

-La salud de consumidoras

3°.- Rechazamos monocultivos económicos como la ganadería intensiva del porcino o la especulación en base al turismo de nieve. Del mismo modo, rechazamos las macro minas o el fracking como proyectos extractivistas que sólo buscan exprimir los recursos naturales.

Del mismo modo, exigimos la desmilitarización de nuestro territorio, ocupado con campos de maniobras y de tiro que son laboratorios de guerra y de imperialismo.

4°.- Queremos que se promueva la restauración ambiental de ecosistemas contaminados, como el río Gállego, envenenado con Lindano producido por Inquinosa.

5°.- Agua pública. El agua es un recurso esencial para la vida y no debe estar controlado por compañías privadas.

-Promoción de la agricultura de autoabastecimiento ecológica, los bosques de alimentos, los abonos naturales como el compost, y una rehabilitación de las vías verdes que conectan a la ciudad con los barrios rurales, por las que poder transitar en transportes respetuosos con el medio ambiente tales como la bicicleta.

También es importante el cuidado de parques y jardines comunes, públicos, y también particulares de forma ecológica, evitando pesticidas químicos, tales como el utilizado glifosato, peligroso para la salud de animales, personas, y envenenador de la tierra.

Se han de acometer las profundas reformas que necesita nuestro país para revertir los efectos del cambio climático. Rediseñar las ciudades y sus entornos periféricos.

En nuestra región hay que acabar con la ganadería intensiva, cuyos purines contaminan las aguas que bebemos y las tierras que habitamos, sin mencionar las condiciones de trabajo y de existencia de los animales criados allí: las explotaciones de energía que están incorrectamente planificadas y provocan la muerte de cientos de aves cada año; cesar la ampliación de regadíos en zonas que naturalmente no lo son, forzando el consumo y dañando los hábitats autóctonos de manera irreparable; evitar que Zaragoza se convierta en un entorno de polución y enfermedad para aquellos la habitan, penalizando el transporte público o los transportes alternativos.

Necesitamos un plan de reconstrucción con perspectiva género: realizar un informe de impacto de género que evalúe la inclusión de esta perspectiva en los planes de reconstrucción y que se planteen fórmulas que reviertan los desequilibrios para evitar el aumento de la desigualdad en los momentos de crisis.

Necesitamos legislación sobre la producción de envases plásticos en Aragón.

No queremos que los empresarios paguen simples multas por contaminar de forma irreversible nuestra tierra.

Control de la industria:¡Normativa sobre los envases de productos fungibles ya!

Justicia ambiental, justicia social y equidad: Urgencia de implementar alternativas al modelo ecocida, patriarcal, capitalista y colonial que está en guerra con la vida. Necesidad de reformular conceptos como: economía, producción, progreso, trabajo, etc.

Mantenimiento de la biodiversidad como principio político, económico y social. Acabar con la sobreexplotación de los recursos naturales, con la deforestación y con el exterminio de culturas milenarias.

Decrecimiento de la economía: Disminuir el consumo energético y el consumo de combustibles fósiles, así cómo el consumo de recursos materiales, de materias primas, de minerales, agua, ropa, viajes, etc. Abogamos por el comercio justo y el consumo consciente: productos de temporada, orgánicos y km 0. Etiquetado social en los productos: dónde y en qué condiciones se ha producido el bien consumido (ropa, tecnología, etc.). Tecnología libre de conflicto.

¡Queremos una salida feminista y ecologista a la crisis!

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