DEFENDER LAS PENSIONES ES FEMINISTA

La brecha de las pensiones es un problema que nos afecta especialmente a las mujeres, y las feministas debemos asumirla como una de nuestras principales luchas.

Desde las salas del poder se está cocinando el Pacto de Toledo y solo una de sus recomendaciones menciona a las mujeres: como cuidadoras y fábricas de criaturas. Nos siguen considerando vasijas.

En el documento elaborado por la comisión del citado Pacto de Toledo para dicho pacto ninguna de las medidas contempla de forma transversal qué efectos tiene sobre las mujeres (las más perjudicadas dentro del sistema) la reforma del sistema de pensiones.

La media de las pensiones que percibimos las mujeres no alcanza el Salario Mínimo Interprofesional. Hay que estar muy al tanto para que las recomendaciones del Pacto de Toledo no se conviertan en ley.

-El dinero de los planes de pensiones que se proponen va a servir para especular, para que la banca gane una vez más. El capitalismo no es feminista.

-Los planes privados perjudican también, por supuesto a las mujeres, partiendo del problema de la brecha salarial, la crisis de los cuidados y la precariedad laboral de las mujeres. : nuestra vida laboral es más inestable e irregular.

Reivindicamos: 

-Un Sistema Público de Pensiones en el que el bienestar de las personas sea el eje principal, por encima de los intereses económicos.

-Las feministas queremos un SPP basado en la solidaridad, en el reparto y en lo intergeneracional.

En los casos de viudedad, si contraemos el 100% de la deuda de nuestro cónyuge, ¿porqué no se nos proporciona una pensión que ya fue cotizada en su totalidad?.

Los derechos económicos (paro y jubilación) se han reconocido solo en base al trabajo productivo, invisibilizando el trabajo reproductivo o de cuidados y negando su valor social, lo que genera brechas de género en pensiones y que el nuevo complemento solo supone un parche: hay que promover medidas para que el trabajo de cuidados, como generador de vida y bienestar, origine derechos económicos.

Dicho de otro modo: es necesario repensar el acceso a los derechos económicos, paro y jubilación, ya que sólo es accesible a través del empleo remunerado ignorando el valor social del trabajo de cuidados y su papel en el sostenimiento del sistema. Los nuevos factores incorporados en las pensiones son un paso pero no modifican la estructura que mantiene a las mujeres en un suelo pegajoso y feminiza la pobreza

Este problema no afecta solo a las pensionistas del presente, la gente joven o mediana edad debe participar en esta lucha, ya que son las directamente afectadas por la privatización de las pensiones a medio plazo.

Queremos que se aborde el problema de la la brecha de género mediante las siguientes medidas:

– Asignación de la pensión mínima de 1.180€ y no menor al Salario Mínimo Interprofesional.

– Aplicación efectiva de la Ley de Dependencia.

– Implantar y mejorar servicios públicos que faciliten la conciliación de la vida laboral y familiar, creando guarderías públicas para menores de 0-3 años, así como centros de día y residencias públicas para las personas mayores o dependientes, con el compromiso de ir convirtiendo en públicas las residencias privadas que reúnan condiciones y las que no cerrarlas.

– Son necesarios cambios en la Ley de Seguridad Social para que la cotización de las reducciones de jornada por cuidado de hijxs, de personas dependientes o familiares, sea la correspondiente a la jornada completa.

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