ANTIRRACISMO

La pandemia ha puesto en evidencia las violencias del sistema patriarcal y racista en el Estado Español. Durante la emergencia sanitaria se reconocieran como esenciales algunos trabajos que han sido invisibilizados, tales como los cuidados, limpieza o el que realizan jornaleras/os. No es casual que estos trabajos sean racializados y feminizados, ejercidos en condiciones precarias y de explotación, muchos de ellos por personas sin papeles.

La pandemia ha servido para evidenciar el sistema desigual y explotador.

La crisis afecta de forma más directa a migrantes y refugiadas, sobre todo las que se encuentran sin papeles, en desempleo o con trabajos precarios: trabajadoras del hogar, temporeras y refugiadas. La falta de recursos económicos, el hacinamiento habitacional y falta de protección legal y social son algunas de las condiciones en que la población migrante ha vivido durante la pandemia y que se profundizan por la crisis económica.

Las medidas implementadas por el Gobierno para paliar la crisis económica y sanitaria como el ingreso mínimo vital siguen siendo insuficientes, y además han dejado atrás a las personas sin papeles, más de 600 mi en situación precaria, entre estas unas 200 mil trabajadoras del hogar, las cuales realizan trabajos que sostienen la vida y los cuidados.

Sumado a esto, la paralización de los trámites de extranjería durante meses han generado mayor desprotección de las personas migrantes, quienes se han visto ante un lento sistema burocrático que no ha priorizado estas gestiones, y sin embargo, no ha dejado sin efecto las medidas discriminatorias de la Ley de Extranjería. La falta de papeles y denegación de asilo ha generado mayor incertidumbre y vulnerabilidad de las personas sin papeles, que además de tener dificultad para encontrar trabajos, solo pueden acceder a empleos de economía sumergida (sin protección legal, ni derechos laborales) y les expone ante las requisas policiales que se guían por prejuicios racistas.

La exclusión de las 576.100 empleadas de hogar (EPA 1T2020) del seguro de desempleo es una discriminación denunciada por ellas y por las organizaciones feministas, que la atribuimos al hecho de que el 88% sean mujeres y muchas inmigrantes. Por ello fue muy positivo el Decreto-ley 11/2020 de 31 de marzo que estableció hasta el 21 de julio un subsidio de desempleo excepcional del 70% de su base de cotización (igual que para el paro y la prestación por ERTE), pero seis meses después se ha reconocido a 23.473, se ha denegado a 1.606 y en unas 7.500 seguían a la espera de que el SEPE tramitara y pagara su prestación. Según la EPA las despedidas han sido 47.000. (Impacto de genero ya)

Reivindicaciones

-Derogación de la Ley de Extranjería, responsable de las más de 20 mil muertes en el Mediterráneo de los últimos 5 años, responsable también de la exclusión, explotación laboral y violencia institucional en contra de personas migrantes y refugiadas en el Estado español. 

Denunciamos el acoso, estigmatización y agresiones de odio en contra de Menores No Acompañados por parte de agrupaciones y voceros de partidos de la extrema derecha. Denunciamos las condiciones de abuso de la población migrante en el mercado laboral (queríais brazos y vinimos personas).

  • Cierre de los centros de internamiento de Extranjeros (CIEs) y Centros de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETIs) por tratarse de centros de reclusión para personas migrantes.
  • Respuestas a las solicitudes de asilo y refugio de personas que huyen de conflictos en sus Estados. Mejora de los procesos de inclusión de las personas refugiadas que se acaban antes de haber terminado su proceso de regularización, por lo que deberían ajustarse para impedir la situación de inseguridad.
  • Ratificación del convenio 189 sobre el empleo en el hogar: inclusión en el régimen de la seguridad social, derecho al paro y eliminación del régimen de interna.
  • Cese a la persecución y violencia policial por racismo. Basta de detenciones arbitrarias. 
  • Derechos a la salud e identidad a personas trans migrantes y refugiadas.
  • Condiciones dignas de trabajo para las y los jornaleros. Seguridad y garantías para las jornaleras que han denunciado violencia sexual, y la erradicación de las prácticas de acoso laboral y sexual, explotación e intimidación a mujeres jornaleras.
  • Inspección de trabajo real para garantizar condiciones dignas en las personas temporeras, apoyo real ante situaciones de violencia machista en el marco de las temporeras para impedir abusos
  • El acceso a la salud y derecho a la vacuna de todas las personas, independientemente de su estado migratorio. Incluir entre la población vulnerable a quienes realizan trabajos esenciales: tales como temporeras, personal de limpieza, trabajadoras del hogar y cuidados…
  • El fin de la violencia institucional en la renovación de los NIEs al dificultar el acceso que les hace perder apoyos y oportunidades: modificar las condiciones para agilizar este tipo de procedimientos
  • Leyes que protejan contra la explotación sexual garantizando alternativas reales a la situación de las víctimas
    Hay que tomar consciencia  de cómo se configura la interseccionalidad en las cuidadoras, de entender el papel que jugamos dentro del  el sistema: un sistema que señala a las personas migrantes como la causa de todos los problemas incentivando la xenofobia y alimentando los estereotipos para justificar la defensa de condiciones laborales que no aplicaríamos sobre nosotras.

Este es un sistema capitalista heteropatriarcal que favorece a las mujeres privilegiadas,  frente a otras mujeres en las que se configuran características como etnia, clase, lugar de procedencia que las coloca en lugares de opresión. ¿Cómo posibilitar nuestro desarrollo dentro de la sociedad  que no sea a costa de otras mujeres? la respuesta está por construir y pasa por la corresponsabilidad.

El empleo del hogar y el trabajo de interna se sustentan en la precariedad e inseguridad de la Ley de Extranjería que genera una mano de obra precarizada y racializada para llevar a cabo estas labores, impulsando las cadenas globales de cuidados y la cobertura del cuidado a través de la explotación de otras mujeres que tienen poco o ningún margen de elección.

Repensemos nuestros privilegios como mujeres blancas, frente a nuestras compañeras. Tenemos esa asignatura pendiente y es fundamental para resolver el trabajo de cuidados de forma feminista y para construir la sociedad que queremos.

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